domingo, 4 de diciembre de 2011

El señor que se durmió en la música

Un sábado a la noche, relleno de envolturas.

"El hombre que se dormia en la música"

En honor al señor perdido, que cuidaba la música en ese costado de su vida que lo hacia encontrarse con aquello que no lo soltará jamás.

Realmente se puede bailar adentro de uno,
Por más que los pasos estén quietos.
                                                                                             
Cuando alguien está cuidando una canción,
Por mas ser abandonado que sea,
Hay algo que lo hace inmenso,
Solitario, Pero inmenso.

En ese bar estático, la música le bailaba sumamente la vida. Su mente estaba en puntas de pié, intentando bailar la melodía que cuidaba. Había a su alrededor, otras dimensiones. Él era su propia dimensión, y con la música, no se perdía. Podia perder billetes, pero eso no lo hacía sentir vacío. Podía estar realmente vacío, pero la música le llenaba la existencia. Lo dejaba quieto en un costado, pero en su mente volaba tan deprisa que no se quería ir. El hombre se dormía en la musica.
Cada vez que uno está perdiendose, Aparece en algún costadito "algo", una brújula propia, insignificante para el resto, ese "algo" que anuda los sentidos, y hace que tu vida no se desate hacia un otro lado. Siempre estamos cubiertos. Habrá que saber encontrar la propia envoltura.

Si de algo se trata la vida, es de dejar algo en los demás. Aunque sea un simple pensamiento inmundo.

1 comentario:

  1. Que tal Nadia muy bueno tu poema y gracias por confiar en nosotros para reproducirlo y poder compartirlo.
    Te dejamos el link del programa donde se leyó y seguimos en contacto, saludos.

    http://basta-fuerte-radio.blogspot.com/2011/12/61-programa.html

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